sábado, 17 de septiembre de 2011

El Cártel del Golfo utiliza inmigrantes bajo amenaza para enfrentar a Los Zetas


“Tienes sólo de dos: o te unes a ellos o te mueres, con la amenaza de que ni muerto podrás tener la seguridad de que tus hijos estarán a salvo”, fue el testimonio de Baldomero, un indígena guatemalteco que salió de casa con la idea de cruzar México y llegar a Estados Unidos para ganar dólares y rescatar de la miseria y el hambre a su familia.

Eso prometió a su esposa —según la narración que compartió con la visitaduría de derechos humanos de Jalisco—, pero en territorio mexicano fue interceptado por sicarios del Cártel del Golfo, quienes en principio le aseguraron que ellos mismos se encargarían de trasladarlo a la Unión Americana a cambio de dos mil dólares… Lo obligaron a revelar contactos tanto en su país como en EU, pero no hubo quien respondiera.

Una mañana, uno de los “matones” le adelantó que lo matarían, porque no dejaba ganancias, porque no valía nada y era un muerto de hambre… “Pero si quieres te sacamos de jodido”, le dijo, mientras ordenaba a otros cómplices alistar los rifles. Baldomero, nublado por el terror, no respondió y el sujeto le volvió a decir: “¿Entonces no quieres que te ayudemos?... De todas maneras si te niegas, ya no lo vas a contar y nos vamos a fregar a tus familiares”.

El hombre le contó que necesitaban gente para enfrentar a Los Zetas y que se habían enfocado a reclutar a centroamericanos. “¿Para qué quieres ir a Estados Unidos, si aquí puedes ganar dólares para mandarle a tu familia y además vas a estar seguro, te vamos a dar arma y hasta te enseñaremos a usarla, vas a dejar de ser un pobre pendejo”.

Y Baldomero no tuvo opción. Lo incorporaron a una pequeña célula que operaría en los límites de Jalisco y Nayarit y, en la cual, para su sorpresa, esta conformada por otros tres guatemaltecos: “El Machaquín”, “El Pantera” y “El Caal”.
La primera semana el cuartero recibió órdenes de concentrarse en la vigilancia de autoridades de todos los niveles de gobierno, para conocer tiempos y movimientos… A los dos meses les cambiaron el giro: custodiarían cargas de armamento, cartuchos y uniformes falsos. Así, en esas tareas, los toparon los militares…

Baldomero y los otros tres inmigrantes fueron acusados de delincuencia organizada, violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, portación de arma de fuego sin licencia, delitos contra la salud y posesión indebida de uniforme de institución de seguridad pública… Fueron encarcelados en el Penal de Puente Grande y hoy un juez ya ha dictado auto de formal prisión en su contra.

Ante visitadores, Baldomero describió: “El poco tiempo que estuve ahí me di cuenta que la mayoría de los enganchados por el Golfo son guatemaltecos, hondureños, nicaranguenses y salvadoreños, y que nos tienen ahí con puras amenazas y algunos, con pistola y unos pocos dólares en la bolsa, ya se sienten lo máximo, pero en realidad servimos para su primera línea de combate, no les importamos: si nos matan o nos detienen, ni modo, todos los días llegan miles de centroamericana a quienes convencer”…
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