viernes, 26 de agosto de 2011

Los Zetas, detrás del terror en el Casino Royale


Un comando, presuntamente del grupo delictivo de Los Zetas, roció gasolina en el interior del Casino Royale de Monterrey y provocó un incendio que dejó 52 personas muertas, según publica el portal excelsior.com.mx.

Investigaciones precisan que entre 13 y 16 delincuentes llegaron armados en al menos cuatro vehículos. Ocho de los sicarios entraron a las instalaciones del Casino Royale, de la colonia San Jerónimo. El resto de ellos resguardó la entrada.

De acuerdo con información proporcionada por funcionarios del gobierno de Nuevo León, el administrador del negocio dijo que el grupo delictivo exigía un pago semanal de 130 mil pesos para poder operar.

Versiones de testigos sostienen que en el lugar había alrededor de 100 personas, entre trabajadores y clientes del casino.

Los dueños

El establecimiento está registrado ante el municipio de Monterrey con el nombre de las empresas Atracciones y Emociones Vallarta SA de CV y CYMSA Corporation SA de CV, cuyo representante legal es Enrique Hernández Navarro.

De acuerdo con los registros del ayuntamiento de Monterrey, el consejo de la empresa lo conforman los empresarios Rodrigo Madero Covarrubias, así como los hermanos José Francisco y Ramón Agustín Madero Dávila.

Ellos son primos hermanos del ex presidente municipal de Monterrey Alberto Madero Quiroga, quien fungió como alcalde de 2006 a 2009, y permitió la operación de dicho establecimiento.

El permiso para operar el casino fue otorgado en 1992 por Fernando Gutiérrez Barrios a Rodrigo Aguirre Vizzuet, hijo de Ramón Aguirre, pero aseguró que desde hace cuatro años está desligado de la empresa.

Ahora se sabe que el dueño del Casino Royale es Raúl Rocha Cantú.

Las indagaciones

De acuerdo con las primeras investigaciones de las autoridades locales y que le han dado vista a la Procuraduría General de la República (PGR), el incendio del inmueble fue por falta de cumplimiento de la cuota establecida por el crimen organizado.

Según versiones, el grupo de sicarios --integrado por entre 13 y 16 personas-- incendió el lugar sin que fueran detenidos por guardias de seguridad privada.

Las investigaciones precisan que los sicarios llegaron al Casino Royale en cuatro vehículos, entre ellos un Mini Cooper, una camioneta Suburban y y Atos, de los que descendieron los sicarios. Entraron al inmueble entre seis y ocho de ellos, quedándose en la puerta otro grupo que sirvió de resguardo y protección.

Testigos afirmaron que en el lugar se encontraban alrededor de 100 personas, entre personal del casino y clientes, por lo que al ingresar el comando con galones de combustible se desató el pánico entre la gente que empezó a buscar salidas de emergencia para salvar la vida.

Las versiones precisan que el grupo de sicarios roció con combustible las máquinas de juego y la alfombra del lugar, y que tras prenderle fuego a todo se retiraron del lugar. El hecho, dijeron, fue sincronizado, ya que los presuntos Zetas alcanzaron a rociar la mayoría de las máquinas de apuestas del casino. El lugar, en pocos minutos, quedó envuelto en llamas y humo.

Las autoridades investigan la versión de que los sicarios, tras incendiar el local, cerraron las puertas el negocio para que nadie saliera.

Funcionarios de la PGR precisaron que colaborarán con las autoridades de Nuevo León para encontrar a los culpables, por lo que se inició un acta circunstanciada, ya que se tiene la versión de que los administradores del Casino Royale pagaban una cuota a miembros del cártel del Golfo; sin embargo, la organización delictiva de Los Zetas les exigían una cantidad superior.
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