miércoles, 11 de mayo de 2011

Ciudad de Matamoros, en medio de la lucha entre cárteles


Las paredes de la morgue de la ciudad fronteriza de Matamoros, cerca de la cual se ha producido horas antes una balacera entre militares mexicanos y pistoleros de un cártel de drogas, lucen tapizadas de rostros que miran fijamente, silenciosos y misteriosos.

Son decenas de fotos de personas desaparecidas el último año en el estado de Tamaulipas, marcadas con sus nombres: Carlos Alberto Sánchez, 17 años; Fernando Tejeda Loya (39) o Kelvin Alvin Paloma Nava, de 22, entre otros.

Del interior del edificio sale un inconfundible olor a cadáveres en descomposición. Luego de que en abril se hallaran fosas clandestinas con 183 cadáveres en el poblado de San Fernando (160 km al sur), cientos de familiares de desaparecidos han acudido a Matamoros para entregar muestras de ADN y colaborar con la identificación. Hasta ahora, sólo tres cuerpos han sido reconocidos.

Matamoros fue alguna vez un activo punto de comercio entre México y Estados Unidos, que cuenta con maquiladoras del lado mexicano. Ahora, la ciudad es presa del terror por las frecuentes balaceras entre el cártel del Golfo y sus antiguos aliados de 'Los Zetas', formado por soldados desertores. Otras veces estos pistoleros se enfrentan con militares y policías federales.

En los alrededores de la morgue, policías que ocultan el rostro con pasamontañas revisan autos con sus rifles listos para disparar, mientras militares de la Marina recorren avenidas aledañas. El cártel del Golfo, surgido en Matamoros, reclutó en los años noventa, cuando era liderado por Osiel Cárdenas Guillén, a una treintena de soldados de élite que se convirtieron en su brazo armado.

Bajo el nombre de 'Los Zetas', este grupo fue creciendo y expandiéndose pese a la detención o asesinato de sus primeros líderes, e incluso se presume que incorporó a algunos 'Kaibiles', militares de una fuerza de élite de Guatemala con una deplorable historia de violaciones a los derechos humanos.

Cárdenas Guillén fue extraditado a Estados Unidos y el cártel del Golfo empezó a sufrir disputas internas, entre los dos hermanos de éste y el jefe de 'Los Zetas', Heriberto Lazcano, conocido como 'El Verdugo'.

"El surgimiento de Los Zetas cambió el panorama del narcotráfico en México", comenta Guadalupe Correa Cabrera, catedrática de la Universidad de Texas en Brownsville, ciudad estadounidense vecina de Matamoros. "Debido a estas nuevas prácticas paramilitares, otros grupos (del crimen organizado) han decidido elevar también su nivel de violencia", añade.

Ambas organizaciones criminales han tejido una cuidada telaraña de relaciones con autoridades locales, especialmente policías, a las que sobornan o amenazan. El gobierno culpa a 'Los Zetas' de cientos de muertes ocurridas en San Fernando el último año. La prueba son los 183 cadáveres hallados en abril pero también los de 72 inmigrantes centro y sudamericanos masacrados a sangre fría en agosto en una hacienda cuando se dirigían a la frontera.

En junio el candidato favorito a la gobernación de Tamaulipas fue asesinado en un atentado una semana antes de los comicios. Su hermano Egidio Torre Cantú lo reemplazó y ganó la elección. En febrero un agente de migración y aduanas de Estados Unidos murió baleado en una carretera del estado de San Luis Potosí. Un integrante de 'los Zetas' fue detenido por ese ataque.

Amenazada, la prensa ha dejado de cubrir casi por completo hechos de violencia y tráfico de drogas, que han desaparecido de los diarios. Tamaulipas ha quedado zonificado: el cártel del Golfo controla el noreste, sobre todo las ciudades de Reynosa y Matamoros, mientras 'Los Zetas' lo hacen en la capital, Ciudad Victoria, y Nuevo Laredo, principal paso del comercio entre Estados Unidos y México.

El gobierno asegura que aumentó la presencia militar y de policías federales, pero muchos pobladores son escépticos. "El presidente (Felipe Calderón) dice que hay muchas fuerzas federales de aquí a Ciudad Victoria, pero no se ven", dice un automovilista mientras conduce cerca de Matamoros.

Pese al despliegue de 50 mil militares en distintos puntos del país, la violencia ligada al narcotráfico ha dejado desde diciembre de 2006 unos 37 mil muertos.
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