martes, 10 de mayo de 2011

Cárteles pagan 430 dólares por inmigrante a los agentes del Gobierno


Los sicarios ni se molestan en México en arriesgarse para secuestrar a los inmigrantes centroamericanos que cruzan el país rumbo a EEUU. Para eso, que se ha convertido en el segundo negocio más lucrativo de los narcos, tienen a algunos policías locales y a algunos agentes del mismo Instituto Nacional de Migración, éste que debería ocuparse de garantizar los derechos de los indocumentados.

El dinero es la clave una vez más de que algunos de los agentes de inmigración hayan olvidado sus obligaciones legales y se hayan convertido en secuestradores de inmigrantes. Los Zetas, por ejemplo, les ofrecen en el norte del país, en Tamaulipas, 5.000 pesos (unos 430 dólares/300 euros), más de lo que cobra al mes un policía local, por cada centroamericano que les llevan hasta la puerta de su casa de seguridad (donde los retienen).

Las condiciones eonómicas de este mercado de tráfico de personas, publicadas este martes por el diario ’La Jornada’, se han conocido gracias al valor de una parte de 120 inmigrantes secuestrados y liberados después por el ejército en Tamaulipas. Ellos han denunciado e identificado a seis agentes de Inmigración, detenidos el pasado 19 de abril por haberles ’vendido’ a los sicarios.

La declaración de los agentes, a los que las autoridades vinculan con al menos cuatro secuestros, ha revelado las ’tarifas’ de una tragedia que, según las últimas cifras oficiales, se traduce en el secuestro de más de 20.000 inmigrantes al año. Y muchos no sobreviven para contarlo, terminan su aventura en una fosa.

Les bajaron de un autobús Tamaulipas es su última parada antes de alcanzar la frontera de EEUU por la ruta más corta desde el sur de México. A los 120 liberados, los secuestraron cuando se dirigían en autobús hasta su destino, aunque ellos en un primer momento pensaron que la orden de bajar del vehículo les devolvía a casa porque venía de los agentes de inmigración detenidos.

Sin embargo, una vez metidos en sus coches oficiales no les llevaron hasta las dependencias de inmigración, sino que los entregaron, han declarado los secuestrados, a un grupo de hombres armados.

Las organizaciones de derechos humanos denuncian desde hace tiempo los secuestros, extorsiones y asaltos que sufren los indocumentados a su paso por México con la complicidad de policías y agentes migratorios. La ONU ha tirado de la orejas recientemente al Gobierno precisamente por no frenar el ’negocio de la inmigración’, que en la zona de Tamaulipas se reparten los Zetas y el cártel del Golfo.

De sus crímenes en ese estado hablan los 72 inmigrantes fusilados en agosto en San Fernando y los 183 cuerpos localizados en 40 fosas el mes pasado en el mismo municipio. Desde entonces, las operaciones de la Policía Federal y del ejército se han multiplicado y logrado liberar a casi 200 indocumentados en pocas semanas.

Hace sólo 10 días, el Parlamento mexicano aprobó la nueva Ley de Inmigración que, entre otras cosas, otorga permiso de trabajo y residencia en el país a aquellos inmigrantes que sean víctimas de delitos y denuncien a los responsables.
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