lunes, 7 de marzo de 2011

Desertan 1,680 soldados de élite en 10 años


Pese a los esfuerzos por retenerlos con mejoras en sus salarios, más de mil 500 soldados de las Fuerzas Especiales del Ejército —militares cuyo entrenamiento táctico avanzado es altamente letal— están desaparecidos sin que actualmente se sepa su paradero o si se han unido a las filas del crimen organizado. “Son desertores”, admitió la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), que reportó que en los últimos dos años, en algunos momentos críticos de la guerra contra el narcotráfico, se ha perdido la pista a 121 soldados de élite.

Cifras oficiales de la dependencia detallan que en la última década, en la que se vio la irrupción a escala nacional de Los Zetas —cártel fundado en sus principios por ex militares de élite—, la sangría sufrida por las Fuerzas Especiales del Ejército no detuvo su marcha, aun cuando los salarios de la tropa se han incrementado 115 por ciento desde 2006. Desde 2000 un total de mil 680 integrantes de los Batallones de Fuerzas Especiales y los Grupos Anfibios de Fuerzas Especiales (Ganfes) del Ejército han abandonado las filas militares y están catalogados como evadidos, de acuerdo con estadísticas de la Defensa Nacional obtenidas mediante una solicitud de transparencia hecha por MILENIO.

En promedio, la Sedena cerró la década pasada con una pérdida anual promedio de 168 comandos. La gama puede ir desde francotiradores, paracaidistas, expertos en supervivencia y analistas de inteligencia hasta soldados especializados en reacción rápida. La Defensa Nacional reconoció que no se ha creado un programa para dar seguimiento a los desertores ni existe forma de saber adónde fueron a parar estos militares.

¿Qué conocimientos adquirieron esos soldados evadidos? El entrenamiento de las Fuerzas Especiales mexicanas está clasificado por 12 años, decisión que fue ratificada por el Instituto Federal de Acceso a la Información. Sin embargo, un listado de los cursos más recientes ofrecidos por el Pentágono al Ejército mexicano da una idea del perfil con el que cuentan esos militares, así como sus estudios y conocimientos.

Sólo en los últimos tres años, según los informes de Actividades Militares de Interés del Departamento de Estado de Estados Unidos para 2008, 2009 y 2010, un centenar de soldados de las Fuerzas Especiales mexicanas tomaron cursos de antiterrorismo, buceo de guerra, preparación para ranger y paracaidismo, entre otros. En 2010, último año del que se tiene registro completo, Washington pagó estudios a 18 comandos mexicanos en la base aérea de Lackland, Texas, donde acudieron a tomar el curso Antiterrorismo nivel uno y dos.

En 2009 dos militares mexicanos identificados como integrantes de Fuerzas Especiales participaron en el entrenamiento Preranger en Fort Benning, sede del Instituto del Hemisferio Occidental para Cooperación de Seguridad, escuela en la que Estados Unidos entrena a personal castrense de toda América Latina. Considerado uno de los más complicados y difíciles de aprobar, el curso de aspirante a ranger incluye un riguroso entrenamiento militar en condiciones desérticas, alpinas, selváticas y urbanas. Concluye con un simulacro bélico en el que los soldados son enviados a campo durante cuatro días a participar en juegos de guerra.

Otros dos militares viajaron al Centro Especial de Guerra John F. Kennedy y 11 más acudieron del 8 al 14 de agosto de ese año a la Universidad de Operaciones de Fuerzas Especiales, en Hulburt Field, Florida, sede del Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea y la primer Ala de Operaciones Especiales. Tomaron cursos con la Fuerza Delta y los Seals de la Marina estadunidense. El Departamento de Estado reportó también cursos para fuerzas especiales en territorio mexicano, como el ofrecido en 2009 por el Comando del Norte a 53 militares vía programa de entrenamiento móvil designado SOT (siglas que se refieren a Special Operations Training o Entrenamiento de Fuerzas Especiales).

Tres soldados mexicanos fueron enviados durante el verano de ese año a la Escuela de Infantería de los Rangers, ubicada en Fort Benning, Georgia, dependiente del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos. Permanecieron ahí tres meses a un costo de 30 mil dólares. El listado incluye a nueve soldados que recibieron el curso denominado Equipos de reacción rápida, del 7 de julio al 26 de agosto, en la base aérea de Lackland; ahí se capacitaron en tácticas de respuesta a francotiradores, operaciones antiterroristas y protección de personas VIP.

Reflejo del cada vez más intenso uso de unidades de Fuerzas Especiales en operaciones contra el narcotráfico, la cifra de bajas de comandos también ascendió, según se lee en la respuesta a la solicitud 700179710 hecha por este diario, en la que se detalla que 2010 fue el año más letal en la historia de los Batallones de Fuerzas Especiales y los Ganfes. Un total de 10 elementos perdieron la vida en operaciones de alto impacto realizadas el año pasado, en el que pelotones de Fuerzas Especiales participaron en distintos operativos en busca de capos, como la caída de Ignacio Nacho Coronel, copado y abatido en Jalisco en julio del año pasado.

En ese operativo falleció un militar y otro resultó herido, cuando Coronel se resistió al arresto. En total, desde 2000 han fallecido 43 soldados de Fuerzas Especiales, tres más fueron heridos de gravedad y tuvieron que retirarse. Otros 312 han solicitado su retiro voluntario. De las cifras se desprende un dato que apunta a que pocos elementos de las Fuerzas Especiales terminan su encargo de forma natural: en una década sólo dos se retiraron tras alcanzar la edad máxima permitida para formar parte de los cuerpos de élite del Ejército mexicano.

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