lunes, 10 de enero de 2011

Sicario de los zetas hace terribles confesiones


Javier Nicolás Ortiz Miranda, alías "El Flaco" o "El Javi", actualmente preso en el penal de Cancún, perteneció a una de las células de "Los Zetas" más sanguinaria que marcó un periodo de violencia durante 2010, al participar con este grupo de sicarios en más 23 ejecuciones en menos de seis meses, incluso en el asesinato de dos agentes judiciales.

"El Javi" nació un 20 de noviembre de 1986, en la ciudad de Reynosa, Tamaulipas; tiene grado de estudios secundaria y dijo ser de ocupación sicario del grupo de los "Zetas", con ingresos económicos de ocho mil pesos mensuales como pago de las actividades que realiza para esta organización delictiva. Así es como inicia su declaración ministerial que realizó el 17 de junio del 2010, en la averiguación previa AP/ZN/CAN/01/06/2886/4-2010 por el delito de homicidio.

En su presentación ante el Ministerio Público, dijo que mantiene económicamente a tres personas, es adicto a las marihuana y cocaína, como señas particulares tiene un tatuaje en forma de payaso con sombrero, otro en forma de corona de espinas; en el brazo derecho tiene uno de la Santa Muerte empuñando una pistola, en la espalda otro y en la pierna derecha uno más de la Santa Muerte con los nombres de "Javier", también tiene tatuados los nombres de Mónica e Irma.

En su confesión obtenida por Novedades de Quintana Roo, acepta los cargos que se le imputan por secuestro y homicidio. Narra que desde hace cinco meses llegó para radicar en Cancún proveniente de su lugar de origen. Fue invitado por "El Comandante Pelón" a quien conoció en Reynosa, para que realizara el trabajo de "Halcón" (vigilante) para los "Zetas".

Sin pensarlo aceptó, toda vez que en su ciudad natal corría el riesgo de que lo mataran integrantes del Cártel del Golfo, debido a las pugnas que enfrenta este grupo con los "Zetas", por lo que tomó un autobús para este destino turístico. Por el "trabajo" de "Halcón" le pagarían la cantidad de cuatro mil pesos quincenales. Cuando llegó a la ciudad fue designado para vigilar la entrada del fraccionamiento Pok Ta Pok, en la zona hotelera.

Entre sus obligaciones se contaba la de informar al jefe de la plaza, de todas las actividades sospechosas de la policía, para que sus compañeros salieran de la residencia situada en Pok Ta Pok, en la que además habitaban comandantes del grupo delictivo: "Comandante Pelón" y "Comandante Mayuyu", quienes daban las órdenes, pagaban la nómina y decidían a quienes iban a matar.

"Como tres meses realicé actividades de "Halcón" y en una ocasión me habló "El Comandante Pelón" y me dijo que me iban a subir de rango y a partir de mayo comencé a cobrar como operativo", puntualiza "El Javi" en el interrogatorio, aunque no especificó su salario.

Ya como operativo, le encargaron cuidar una casa de seguridad de la región 103, donde concentraban a todas las personas secuestradas. En esos días (abril 2010) tenían a cinco personas privadas de su libertad, entre las que se encontraban una chica de unos 17 años, junto a su papá quien era "Chapulín", es decir, que se dedicaba a vender droga para un grupo contrario.

"La niña estuvo recluida en la casa aproximadamente dos días y lo único que yo hacía era darle de comer en ocasiones, pero siempre veía que el "Jairo" la bañaba y cuando hacía esto la encerraba en el baño y la violaba en repetidas ocasiones, ya que incluso escuchábamos", admite con voz pausada.

También tenía secuestrado al "Gramero", un repartidor de droga que había sido levantado en "El Crucero", porque no quería trabajar para los Zetas, así como también al propietario de un restaurante de Las Palapas, por el cual se iba a pedir un millón de pesos; de igual forma, estaba otra persona que le decían "Arquitecto", del cual contactaron a uno de sus familiares para que pagaran un rescate de un millón de pesos, pero como no lo cumplieron, tuvieron que matarlo.

"El Javi" también hizo referencia a los "levantones" de "El Pocho", "Chapayanki" o "El Chapa", "El Chiquilín", y Joel Antonio Solís Ramayo, alías "El Zaico". Todos ellos estaban amordazados en una bodega de la Región 233, cerca de la prolongación Tulum, la misma que el 25 de mayo del 2010 catearon tres camionetas con al menos 15 militares debido a que la habían reportado como una "narcobodega", localizada en los lotes 3 y 4, de la manzana 2, donde fueron asegurados varios vehículos de lujo. Esta se le relacionó con el grupo delictivo "Los Zetas.

En este lugar hubo un enfrentamiento, toda vez que por descuido del sicario apodado "La Pulga", el conocido como "El Chapa" se logró quitar los amarres y tomar una AR-15 que tenía cerca y les disparó para después escapar. Fue en ese momento en que "El Comandante Pelón" ordenó ejecutar a los otros tres que tenía asegurados. Sus cuerpos fueron a parar a un cenote de la Región 246, en conocido fraccionamiento que se localiza cerca donde se construye la Academia de Policía. Los ejecutados fueron identificados como Víctor Arturo Garcías Díaz, alías "El Pocho"; Joel Antonio Solís Ramayo, alías "El Zaico", (cuyo verdadera identidad se desconoce) y "El Chiquilín" o "Jarocho", quienes eran "Chapulines".

A principios de mayo del 2010 una mujer que tenía un mes secuestrada fue arrojada a un cenote en la Región 246, en una área verde. Los asesinos al pensar que esta muerta la aventaron en un cenote. Al día siguiente logró salir y pedir ayuda. Fue así como la Policía Judicial del Estado (PJE) halló los cuerpos en estado de descomposición de "El Pocho", "El Zaico" y "El Chiquilín" o "Jarocho".

"El Javi" afirmó que fue testigo de que a un sujeto que le apodaban "El Chilango", fue asesinado por un integrante de la banda de los "Zetas", apodado "El Memín", por órdenes del "Comandante Pelón" y "El Mayuyo".  Explicó que lo ejecutaron porque este sujeto había llegado procedente de Ciudad Juárez, Chihuahua, con la intención de formar un grupo criminal, toda vez que se encargaba de surtir droga "bajo el agua" a los taxistas de la zona hotelera, sin el consentimiento del jefe de la célula de los "Zetas".

"Fue levantado y trasladado a la casa de Residencial Las Américas donde "El Memín" con un cuchillo cebollero le cortó la cabeza aún estando vivo", narra "El Javi", quien añadió: "Yo me encontraba viendo como lo hacía, pues le clavaba el cuchillo en el cuerpo y luego lo pateaba". Además, previamente torturó al "Chilango" para que les dijera quién era la persona que le surtía la droga que vendía. Le cortó la cara para que poco a poco se desangrara y de esta forma sufriera. Posteriormente le cortó la cabeza.

Ortiz Miranda actualmente tiene varios procesos penales por los homicidios de las 12 personas que fueron halladas el pasado 18 de junio del 2010 en cenotes de una área verde cerca del fraccionamiento Villas Marino, los seis cuerpos que se encontraron en un hoyo en la autopista a Mérida el seis de junio del mismo año, así como sigue siendo investigado por otros delitos. Javier Nicolás Ortiz Miranda fue detenido el 17 de junio por elementos de la PJE. (SIPSE)
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