jueves, 20 de enero de 2011

Las bellas del narco


Además de comprar frecuentemente la voluntad y la conciencia de la gente, el entorno de los narcotraficantes se suele relacionar con una nueva tendencia: muchos de ellos sufren una obsesión por mujeres del prototipo "rubia y/o voluptuosa", según el ex director retirado de la Policía de Colombia, Rosso José Serrano, involucrado en la caída del Cártel de Cali. Y el caso más reciente es el de la novia del "JJ", la colombiana Juliana Sossa Toro (participante en Miss Turismo Antioquia 2008), arrestada el martes en Bosques de las Lomas junto con el presunto agresor del futbolista Salvador Cabañas y otras personas.

"(Sus novias) Deben ser reinas (de belleza), modelos o estudiantes universitarias. Luego de seducirlas, compran su voluntad. En su círculo es aceptado contar con varias mujeres, y ninguna de ellas debe tener celos de la otra", dice en su libro Jaque Mate el ex funcionario. "Si existen celos deben aguantárselos. En la mafia hay cosas que deben sacrificarse por plata o por amor". Las llamadas "narconovias" se pasan el día en salones de belleza, visten caros atuendos de diseñador y generalmente exhiben atributos perfectos. Parecen felices e invulnerables, pero la mayoría de ellas, en realidad, viven un infierno personal que muchas veces culmina incluso con la muerte.

"Estas mujeres cumplen con el patrón de lo que los medios nos venden. Son mujeres voluptuosas, muy bellas, algunas reinas de belleza, pero todas son bienes de consumo para el narcotráfico", explica en entrevista telefónica Víctor Ronquillo, periodista y autor de las novelas La Guerra Oculta y Sicario, Diario del Diablo, enfocadas en temas referentes al crimen organizado. "Es lo mismo que cuando se compran un carro de lujo o ponen un zoológico. Aquí, lo lamentable de estas mujeres, es muy triste decirlo, pero es que ellas también asumen ese rol de convertirse en objetos a sabiendas de lo que ocurre. De entrada, ellas no viven engañadas, están dispuestas a vivir dentro de esta dinámica muchas veces de violencia, de sumisión y de negación de su propia identidad por dinero. Desgraciadamente, así es".


Los casos en México son varios, siendo uno de los más polémicos el de Nuestra Belleza Sinaloa 2008, Laura Elena Zúñiga Huízar, quien fue capturada en un operativo al encontrarse en compañía de un operador del Cártel de Juárez. "Los hombres que viven del narcotráfico, que son excelentes negociadores y que cuentan con cantidades insanas de poder y dinero, es obvio que resulten atractivos para muchas personas, y aquí es donde caen estas mujeres", agrega Ronquillo, también investigador.


"Todo esto es algo muy lamentable para quienes el amor es una especie de trabajo y obligación. Es triste ver que el 60 por ciento de las mujeres que está en las cárceles se debe a delitos contra la salud. El resto, son mujeres conectadas con personas que trafican con droga". Además de Zúñiga Huízar, en los últimos meses se han sumado nombres como los de las actrices y modelos Alicia Machado, Arleth Terán y Silvia Irabién "La Chiva", ligadas en su momento, respectivamente, a capos reconocidos, como José Gerardo Álvarez "El Indio", Édgar Valdez Villarreal "La Barbie" y el mismo "JJ", José Jorge Balderas.

"Ellas se ven tentadas por el dinero y el poder que presentan estos personajes, que, a final de cuentas, se comportan como dueños del mundo y, en cierta manera, lo son, por la cantidad de recursos que manejan. Representan, a su vez, ese estereotipo de la masculinidad exacerbada", dice Ronquillo. Lo cierto es que una mujer sexy puede ser también objetivo de los capos del narco, quienes siempre buscarán rodearla de los mayores lujos, conseguidos supuestamente de manera ilícita.

Según El País, las mujeres controlan el 20 por ciento del narcotráfico mundial. La mayoría de las mujeres encarceladas en México ingresaron a prisión por crímenes relativos al narcotráfico. Según la Procuraduría de Sinaloa, 80 por ciento de las mujeres que caen por primera vez en las redes del narco son adictas o consumidoras, y sus edades oscilan entre 17 y 28 años. La agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) tiene en su lista de narcotraficantes más buscados a 36 mexicanas, casi la mitad de todas las mujeres que persigue, según su web. El libro "Las Fantásticas", del colombiano Andrés López, enlista una serie de características de las novias de los narcos: extrema belleza, juventud, voluptuosidad (natural o artificial), afición por la ropa y accesorios costosos y, sobre todo, marcada lealtad a sus hombres.


Mujeres famosas de este ámbito son Angie Sanclemente, la llamada "Reina del Café" en Colombia, acusada de preparar a adolescentes como "mulas"; la mexicana Sandra Ávila Beltrán, "La Reina del Pacífico"; la comunicadora Virginia Vallejo, famosa pareja del capo Pablo Escobar, y la colombiana Liliana Lozano, quien fue encontrada muerta en 2009 por estar ligada a un capo de su país. Otras "narconovias" fueron María Belén Téllez y Jessica Almada, argentinas acusadas de "mulas"; la modelo chilena María Fernanda Morales, miembro de una red de clonación de tarjetas; la actriz noruega Stina Bredema y la modelo Madeleine Rodríguez, ambas, acusadas de apoyar al tráfico de drogas.

Las "narconovias" llevan una vida de lujo, pero también de riesgo y hasta de infierno personal: Juliana Sossa Toro, como se hace llamar la modelo colombiana novia del "JJ", tiene 25 años y ojos verdes, mide 1.70 metros, pesa 52 kilos y sus medidas son 90-60-94. Nuestra Belleza Sinaloa 2008, Laura Elena Zúñiga, fue capturada en un operativo junto a un narcotraficante. El nombre de Alicia Machado estuvo vinculado José Gerardo Álvarez "El Indio".En narcomantas atribuidas a "La Barbie" apareció mencionada Arleth Terán. Silvia Irabién "La Chiva" afirmó el año pasado que José Jorge Balderas, "JJ", es padre de su hija. (SIPSE)

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