miércoles, 7 de abril de 2010

PIENSAN EN LA POSIBILIDAD DE QUE MEXICO SE BENEFICIE DEL NARCOTRAFICO



Mientras es difícil imaginar un escenario en el que el gobierno mexicano pueda o quiera detener el narcotráfico, es más viable “que México acepte tanto el dolor como los beneficios del tráfico de drogas”, afirma la empresa comercial de análisis de inteligencia Stratfor. En un análisis firmado por su director, George Friedman, Stratfor descarta la idea de que México sea un Estado fallido, sino uno en el proceso de acomodarse a la situación y beneficiarse de ella.

Para Friedman, la política de México es consistente, toda vez que “hace todo lo posible por aparentar que detiene el narcotráfico y no puede ser acusado de apoyarlo”, al grado de no tener problemas para afectar a uno o dos grupos criminales, en tanto que no afecte el flujo de dinero en efectivo. De acuerdo con el análisis, no hay un verdadero deseo por resolver lo que se ve como un problema de los estadunidenses y si bien hay individuos en el gobierno mexicano que están deseosos de detener el contrabando y la llegada de miles de millones de dólares en ganacias ilícitas, estos fracasarán.

“Uno debe ignorar declaraciones públicas y más bien observar los hechos”, asegura, al advertir que los estadunidenses no se involucrarán más en tratar de enfrentar el narcotráfico dentro de México. “Lo que es claro es que cualquier intervención estadunidense convertiría a los narcotraficantes mexicanos en patriotas que luchan contra una intervención yanqui más. Recuérdese que (el general John) Pershing nunca capturó a Francisco Villa pero ayudó a convertirlo en un héroe nacional”, precisa.

Siempre, según Friedman, la idea en el gobierno mexicano sería mostrar a Estados Unidos que se hacen esfuerzos —aunque inadecuados— por enfrentar el problema, al tiempo de señalar muy reales problemas con su aparato militar y de seguridad. Asimismo, señala a Estados Unidos como causantes del problema por su incapacidad para reducir la demanda de drogas o no estar preparado para la legalización, “y si entran a México enormes cantidades de dinero como resultado de ese fallo, México no las va a rechazar”.

Para Stratfor, el problema con la policía o los militares mexicanos no es la falta de entrenamiento, de equipo o de liderazgo, sino la falta de motivación personal de sus integrantes para “asumir los riesgos de ser efectivos cuando se benefician más de ser ineficientes... Esto no es incompetencia sino una racional política nacional”, agrega.

Friedman recuerda que México tiene problemas históricos con Estados Unidos, exacerbados ahora por una política migratoria que, en sus palabras, “es vista como insultante y como una amenaza a su política de exportar al norte la mano de obra excedente”. En ese marco, anota que México puede ser considerado como un “Estado fallido” si se acepta que tiene el objetivo de aplastar a los narcotraficantes pero está lejos de serlo si se acepta que, aunque paga un precio, se beneficia de esa actividad.

El reporte de Stratfor afirma que si bien es cierto que el gobierno ha perdido el control de significativas áreas del norte del país ante el poderío de las organizaciones del crimen, tambien parecería que el Estado mexicano “se ha acomodado a la situación”.

De hecho, agrega, “en vez de fallar ha diseñado estrategias tanto para capear el temporal como para maximizar los beneficios de esa tormenta”. El texto alega que si bien ha perdido control sobre las regiones fronterizas con Estados Unidos, el control gubernamental sobre otras áreas no ha hecho colapso, si bien la falta de control sobre las drogas puede extenderse a otras áreas. “Y mientras las drogas dramáticamente reconforman las instituciones mexicanas también, paradójicamente, estabilizan México”, apunta.

Tras recordar que el problema emana del apetito estadunidense por drogas, Friedman consigna estimaciones de que México recibe de 35 mil a 40 mil millones de dólares anuales por concepto del narcotráfico y que 80 por ciento son de ganancia neta. Como comparación, indica que para que el sector manufactero mexicano produjera ganancias similares, sería necesario que exportara unos 320 mil millones de dólares.

“Aunque parte del dinero se va de México, la capacidad de los narcotraficantes para influenciar el comportamiento del gobierno al invertir una parte en el país hace a México un probable destino de una sustancial parte de esa suma”, añade.

Pero al mismo tiempo hace hincapié en que para ser usado, el dinero procedente del narcotráfico “tiene que ser lavado e invertido en empresas legítimas”, lo que significa que debe entrar a la economía a través de instituciones legales, incluso bancos e instituciones financieras.“Desde el punto de vista mexicano, interrumpir el flujo de drogas a Estados Unidos no está claramente en el interés nacional o de la élite económica” y recordó que si bien esas ganancias pueden corromper al Estado mexicano, el dinero también debe ser acumulado e invertido donde genere más riqueza y empleos.

“Para que el gobierno mexicano se decida a cerrar este flujo de dinero, la violencia tendría que ser mucho más extendida geográficamente”, al margen de que, por un lado, recuerda que el problema emana en gran parte del mercado de drogas ilegales estadunidense y de la “guerra” entre grupos delincuenciales por controlar las rutas de suministro hacia ese mercado.

“Esta guerra se concentra en el lado mexicano de la frontera, pero desde el punto de vista mexicano no amenaza fundamentalmente los intereses del país”, escribe Friedman. Recordó que la guerra como tal se desarrolla principalmente en el norte del país, y por tanto no es una amenaza directa a la supervivencia del régimen. Friedman describe el norte de México como “una escasamente poblada region desértica, vista desde la Ciudad de México como una extraña región limítrofe tan entrelazada con Estados Unidos como parte de México”.
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