viernes, 9 de abril de 2010

LA MASACRE DE 12 PERSONAS EN XALISCO, NAYARIT FUE UNA VENGANZA DEL CARTEL DE SINALOA



El caso de la múltiple ejecución en donde murieron doce sujetos en San José de Costilla, municipio de Xalisco, Nayarit, el lunes por la noche, sí está vinculado con el “levantón” de un presunto hijo del narcotraficante Ignacio Coronel Villarreal y con la muerte del ex líder de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) en la Costa Norte, Fernando Gurrola Coronado.

De acuerdo con fuentes federales que siguieron el caso de cerca, en el departamento en donde se encontraba el ex líder estudiantil estaban también dos familiares de Nacho Coronel, considerado por la Procuraduría General de la República (PGR) como uno de los hombres más importantes del líder del cartel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera, el Chapo.

La madrugada del lunes, alrededor de las 4:00 horas, al menos 30 pistoleros que dijeron ser agentes irrumpieron en el complejo turístico conocido como El Tigre, buscaron el departamento número 214 del condominio Green Bay, ubicado en esa misma zona de Bahía de Banderas, Nayarit. Quisieron llevarse a Gurrola Coronado, y después de forcejear con él le dispararon en por lo menos 25 ocasiones.

Posteriormente los sicarios se llevaron a dos hombres más, no mayores a 30 años, los cuales presuntamente eran el hijo y el sobrino del narcotraficante Ignacio Coronel, de los cuales hasta la fecha no se sabe mucho, aunque las autoridades estiman que ambos pudieron haber sido asesinados, puesto que la reacción generada por parte de los sicarios de Nacho Coronel fue numerosa y violenta.

Pese a que sus presuntos familiares no han sido hallados, las autoridades creen que en caso de haber sido victimados pudieran estar ubicados sus cadáveres en lugares cercanos a Nuevo Vallarta.

A las 23:15 horas de mismo lunes, alrededor de 15 vehículos con entre 50 y 60 sujetos armados arribaron al poblado de San José de Costilla, en Xalisco; testigos dijeron que los que viajaban en los vehículos cercaron una casa a las afueras de la localidad y comenzaron a dispararles a quienes estaban dentro hasta que los asesinaron; posteriormente doce cadáveres fueron llevados a una parcela, los colocaron en la parte posterior de una camioneta Cheyenne y les prendieron fuego a ocho de ellos, otros tres fueron dejados en el camino con impactos de bala y el tiro de gracia en el cráneo.

Entre los muertos estaba José Luis Estrada, el Pepino, un narcotraficante que trabajó para distintos grupos delictivos, incluso para el cartel de Sinaloa, pero actualmente laboraba para la organización delictiva de los Zetas. 

Este sujeto presuntamente fue el encargado de llevar a cabo la operación en contra del ex líder estudiantil y de los presuntos familiares de Coronel Villarreal.
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